Algunos modos de intervención psicológica en los profesionales de la danza

Montse Sanahuja Maymó

Los psicólogos pueden emplear diversas técnicas psicológicas para atender las necesidades en el mundo de la danza. Estas abarcan un amplio rango de procedimientos y modos de intervenir que incluyen diferentes enfoques, desde modelos cognitivo-conductuales hasta los de carácter psicoanalítico.

Los  bailarines cada vez se interesan más por el entrenamiento mental. El entrenamiento en habilidades mentales incluye técnicas como la relajación muscular progresiva, técnicas de respiración, el establecimiento de metas, la reestructuración cognitiva, la bioretroalimentacion y el entrenamiento en técnicas de imaginación. Singer (2004) sugiere que las técnicas de neurofeedback pueden ser un tratamiento viable para los bailarines que experimentan ansiedad cuando están actuando o, en general, en su vida cotidiana. Algunos estudios muestran que los bailarines solistas emplean mas habilidades psicológicas que los del cuerpo de baile (Brassington & Adam, 2003). Estanol (2004) indica que un entrenamiento en habilidades mentales en bailarines puede incrementar la autoconfianza y disminuir los niveles de ansiedad. Además, L. H. Hamilton y Molnar (2005) apuntan que las técnicas de psicología del deporte aplicadas a bailarines pueden disminuir su estrés. También, Nordin y Cumming (2006) se han dedicado a estudiar cualitativa y cuantitativamente el proceso del desarrollo de las técnicas de imaginación empleadas por los bailarines.  

Recientemente, L. H. Hamilton y Robson (2006) han llevado a cabo una investigación sobre la eficacia de la aplicación de las habilidades mentales para optimizar el rendimiento de 24 estudiantes de danza, con una media de edad de 16,4 años. Los resultados obtenidos señalan que los bailarines dentro del grupo de intervención mostraron medidas subjetivas de mejoría en el rendimiento, así como también lo indicaron las evaluaciones de los profesores.

En cambio, aquellos estudiantes que se hallaban en un grupo de control sin intervención psicológica no mostraron cambios significativos. Las autoras piensan que para que las habilidades mentales sean exitosas es importante evaluar cuales son las técnicas necesarias para cada bailarín en concreto. Además, resaltan que los psicólogos que estén trabajando para optimizar el rendimiento de los bailarines también deben estar preparados para detectar varias formas de estrés ocupacional. Por ejemplo, cuando un bailarín se queja de cansancio y fatiga, el profesional debe evaluar la salud del bailarín antes de poder centrarse en la optimización de su rendimiento.

Sharp (2007) explica que para maximizar los beneficios del entrenamiento mental de los bailarines, estos deben conocer las relaciones existentes entre sus pensamientos, sus emociones, sus comportamientos y sus reacciones corporales. Necesitan ser conscientes de cuál es su estado ideal para una buena actuación y, de esta manera, podrán responsabilizarse de lo necesario para lograr este tipo de actuación. Así pues, ayudar a los estudiantes desde una edad temprana a incrementar su conciencia del desarrollo de la independencia y promover la autorresponsabilidad en la danza es importante. Sharp considera que es preciso promover esta conciencia formulando preguntas que les ayuden a identificar sus puntos débiles y fuertes, a reflexionar sobre los comentarios de sus profesores y compañeros, a proponerse objetivos a corto plazo, y a autocorregirse. A menudo estas tareas pueden llevarse a cabo con los maestros o los tutores. Sharp también sugiere que escribir un diario sobre su actividad en la danza puede ayudar a los estudiantes. En este diario pueden anotar correcciones, mejorías, comentarios de los profesores y además proponerse metas. El diario también puede ser una herramienta importante para corregir excesos de pensamiento o de imagen que no les beneficia, para incrementar la motivación y para mantener un objetivo. Por ejemplo, las instrucciones para el diario se pueden adaptar a las necesidades individuales de cada bailarín. En el caso de un bailarín excesivamente analítico, perfeccionista y que piensa demasiado se le puede pedir que tan solo escriba breves frases, en cambio en los estudiantes que necesitan desarrollar habilidades analíticas se les puede dar otras instrucciones.

El interés por el entrenamiento en habilidades mentales está aumentando en el mundo de la danza (Twitchett, 2006). No obstante, el potencial de estas habilidades no ha sido todavía desarrollado (en especial en clases y ensayos) como una alternativa que permita complementar la repetición continuada de los pasos. Sería interesante, en este sentido, obtener más resultados empíricos sobre el efecto de las intervenciones basadas en las habilidades mentales de los bailarines.

Sin embargo, cabe mencionar que hay situaciones donde un procedimiento basado en el asesoramiento psicológico o en la intervención psicoterapéutica puede beneficiar en mayor medida al profesional de la danza. La elección de un tipo de técnica u otra será objeto de decisión por parte del profesional de la salud mental.

Otros profesionales del mundo de la danza también pueden beneficiarse del asesoramiento psicológico. En particular, los profesores de danza pueden sacar beneficios del apoyo psicológico. Las exigencias y responsabilidades de los profesores van en aumento y la enseñanza puede ser gratificante pero también muy frustrante. Además, los profesores suelen sentirse muy solos en su actividad diaria y no siempre consiguen reunirse con otros profesores. La implementación de grupos de sesiones psicopedagógicas para profesores puede ofrecer una oportunidad para compartir preocupaciones, exponer ideas y buscar soluciones, ofrecer apoyo y guía, reafirmar las técnicas de enseñanza e incrementar la confianza en las habilidades comunicativas (Robson, Book, Wilmerding, 2002; Sharp, 2007).



Cada vez más los profesores se encuentran con que los alumnos les confían o muestran problemas personales importantes. Algunos profesores han comentado tener estudiantes con abusos sexuales o con trastornos de la alimentación. En tales casos, les puede ayudar contar con la confianza de un psicólogo con el que hablar, derivar el caso o incluso que este realice observaciones en la clase. Precisamente, la observación por parte de un psicólogo es una herramienta muy útil para la detección de signos de alarma en los alumnos y para ayudar a los profesores en diversos ámbitos: motivación y comunicación con los alumnos, maneras de corregir mas constructivas, etc. 
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