De puntas, texto de Eugenio Barba

De puntas


Petipa, el gran coreógrafo francés fundador de un particular estilo de danza clásica, sostenía que ponerse de puntas sirve para dar el "toque final a todo cuadro"; y en efecto este virtuosismo de los bailarines, donde parece encarnarse el símbolo del ballet clásico occidental, es tan solo la última de una serie de posibilidades del pie,  y nació al rededor de 1880 sobre las nuevas técnicas de Carlos Blasis, con la ayuda de zapatos especiales reforzados y construidos para ese propósito.

Las pointes, como muchos otros pasos de danza clásica, atestiguan el trabajar de una tradición al rededor de cada una de las partes del cuerpo, en el intente de explorar y mejorar sus potencialidades en la dirección de la extracotidianidad. Desde que Noverre en 1970 en sus Cartas sobre danza estableció los siete movimientos fundamentales (doblarse, alargarse, elevarse, saltar, deslizarse, lanzarse y girar) no ha habido bailarín o coreógrafo que no haya añadido, interpretado o corregido a su manera la tradición francesa.

Pero la gran revolución de Noverre, que tuvo el mérito de promover los movimientos libres del cuerpo, aunque fijó reglas, significó sobre todo un principio fundamental al que ninguno de sus sucesores pudo sustraerse. No se pueden entender los siete movimientos singularizados, no se pueden fijar reglas para cada parte del cuerpo si se conciben por separado.

La anatomía de nuestro cuerpo esté estructurada de forma que le más  pequeño movimiento de una sola  de las partes despierta como un eco muscular en todo el resto. Sobre esta base por ejemplo, las reglas que gobiernan los piés, en la danza clásica al igual que en las demás formas de teatro codificado,  no podrán de prescindir de considerar su utilización en función del resto del cuerpo. Una consideración tan esencial, y en el fondo tan sencilla, podría parecer incluso obvia y, sin embargo, es la que distingue en la danza clásica a los grandes maestros y a los grandes bailarines: los que solo se preocupan por la técnica, por las reglas que ordenan las distintas partes del cuerpo y los movimientos, y aquellos que dominando la técnica son capaces de coordinar la acción del propio cuerpo en una síntesis personal, en su estilo propio.





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1 comentarios:

  1. Es muy grato para mi este breve artículo. Me lleva a la reflexión además de aportar información histórica relevante que en ocasiones, y por priorizar la práctica, se olvida discutir en clases. Pero sería más agradable aún si se cuidaran un poquito mejor los errores en la escritura.

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