Como una denuncia de la violencia que se ejerce en todos los ámbitos, especialmente contra la mujer, el coreógrafo, músico y docente argentino Pablo Rotember creó La Wagner, un montaje que encumbra la música del compositor alemán Richard Wagner con el lenguaje dancístico.
El espectáculo, que también dirige, podrá ser apreciado el
27 y 28 de este mes en el Teatro de la
Danza, del Centro Cultural del Bosque, donde la potencia sonora de uno de
los grandes compositores de todos los tiempos se fusionará con la estética de
la danza contemporánea.
La pieza, explicó el creador, es protagonizada por cuatro
mujeres, “como cuatro valquirias que se montan sobre la música de Richard
Wagner y arremeten con la difícil tarea de desactivar estereotipos y denunciar
prejuicios relacionados con la feminidad, la violencia, la sexualidad, el
erotismo y la pornografía".
En declaraciones difundidas por el Instituto Nacional de
Bellas Artes (INBA), recordó que
le interesaba sobremanera "poner en fricción su producción,
deslumbrante y de una complejidad inigualable con la polémica que su personaje
histórico todavía provoca, y que se relaciona, fundamentalmente, con su feroz
antisemitismo y con la apropiación que el régimen nazi hizo de su música y
figura”.
Acerca de la temática abordada en la propuesta, el maestro
Rotemberg –titular de cátedra en el Departamento de Artes del Movimiento de la Universidad Nacional de las Artes de
Argentina– aseveró que busca reflexionar sobre la violencia en general,
especialmente de la que es víctima el cuerpo femenino:
“Intento recapacitar sobre la violencia que se ejerce sobre
el cuerpo de la mujer. Me pregunto qué es, cómo es, de qué es capaz el cuerpo
de la mujer. También reflexiono sobre la cuestión del género, los roles, las
fisicalidades y comportamientos que se asumen en relación con este, y sobre la
hipótesis de una posible metamorfosis/evolución (el camino de la obra) de que
nazca un cuerpo/ser nuevo como una especie de instancia transgénero.
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| Foto: https://twitter.com/pablorotemberg |
“La idea de los límites y las clasificaciones, los
encasillamientos y los prejuicios también son muy importantes para mí. Por
ejemplo: pornografía versus erotismo, hiperactividad versus quietud extática,
danza versus no-danza, etcétera”, mencionó.
El egresado del Conservatorio Nacional de Música Carlos
López Buchardo y de la Universidad del Cine de Buenos Aires describe a La Wagner como una ceremonia tenebrosa,
iluminada por destellos de ironía y excesos operísticos, donde se asiste al
choque entre la banalidad y lo sublime, lo irreverente y lo consagrado.
No obstante, aclaró, "no busca dar ninguna lección con
su montaje", porque es de los artistas que considera que el arte no
debería portar mensaje alguno. Su apuesta es que los espectadores tengan el
poder de interpretar libremente lo que se muestra ante sus ojos: “La danza es
el arte de lo misterioso. El cuerpo es el misterio y el movimiento es lo
indescifrable, lo abismal. ¿Para qué destruir esta posibilidad con la
vulgaridad voluntariosa de lo inequívoco?”.
Las piezas del creador argentino se han presentado en
Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. Muchas de ellas han sido reconocidas en
los rubros de coreografía e iluminación en diversos certámenes.
Acerca del reto que significó diseñar La Wagner, apuntó que siempre le generó inquietud saber cómo pueden
convivir dos manifestaciones escénicas autónomas e irreconciliables que se
desarrollan paralelas en dicha propuesta (el material coreográfico y la música
de Wagner).
Además, representó para él una oportunidad de analizar el
quehacer del lenguaje del cuerpo en movimiento: “Hay una fuerte apuesta a
cuestionar qué se define como danza y qué determina que un movimiento
determinado tenga más categoría o valor que otro. ¿Quién posee la autoridad o
capacidad para decidir eso? Esa sí que es una buena pregunta”.
La Wagner es una
apuesta a la fisicalidad extrema, al estallido de lo kinético, a la capacidad
única del cuerpo para no contarnos nada y de este modo poder contarnos todo.
Implica, en un orden más prosaico, una revalorización de lo coreográfico (en un
sentido amplio y no reaccionario) frente a una tendencia a lo conceptual y
performático que se manifestaba en algunos de mis trabajos anteriores,
concluyó.
Información: NTX/MCV


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