Por Luis Galindo
Guanajuato, 13 Oct
La creación de uno de los más destacados coreógrafos del
mundo, Jan Fabre, titulada Esperar,
esperar, esperar (para mi padre), será interpretada por el bailarín
francés Cédric Charron en el Teatro Juárez de esta ciudad los días
13 y 14 de octubre.
En entrevista durante el XLV Festival Internacional
Cervantino, que se realiza del 11 al 29 de octubre, el bailarín explicó que ese
trabajo artístico es un solo, que Fabre le dedicó específicamente, y que tomó
varios años en desarrollarla hasta que llegó el momento en que la tuvo lista.
Afirmó que se trata de una obra que guarda una relación muy
cercana con Jan Fabre, con quien ha trabajado desde hace 18 años.
Detalló que se trata de una obra en la que Fabre pudo
incorporar las investigaciones que realizó durante años, y en la que él como bailarín
ha podido desarrollar una serie de ejercicios en la misma línea.
Charron consideró que su trabajo es como el de una persona
que sirve de paso, de puente, de ese saber, y ahora lo que hace es dar a
conocer ese trabajo.
“La evolución del trabajo es como el vino que mejora con el
tiempo. Y Jean Fabre trabajó en la pieza realmente dedicándola al performance
que en este caso interpreto, pero tuvo esa intuición de trabajar sobre la
figura del padre”, mencionó.
El resultado fue esto, agregó, un discurso imaginario que
dirige un hijo hacia su padre, pero justamente lo interesante de esta propuesta
es ir más allá de la realidad y abrirla al espectador.
“Cada pieza de Jan Fabre tiene un gusto particular, esta
pieza es de formato en solo, una sola persona que está metida y comprometida por
espacio de una hora", muy diferente a su pieza "Monte Olimpo",
en la que intervienen 27 bailarines y tiene "una relación totalmente
diferente con el tiempo”, señaló.
Concluyó que cualquier obra de Fabre es un reto artístico,
una aventura y una gran responsabilidad para el artista que está haciendo el
performance, y adelantó que está en camino una nueva pieza de Fabre,
que se titulará “La locura de la sexualidad” y se dará a conocer como en
año y medio.
La obra aborda el tiempo entre el padre y el hijo, se esperan
uno a otro en un lapso que busca capturar a una generación. Uno ha visto todo
lo que necesita aprender del otro. Y a la inversa, el otro ha perdido todo lo
que el otro necesita descubrir, detalló.
Los hijos necesitan tiempo, para ellos, perder, malgastar o
dar, y los hijos no piensan en el tiempo como algo lineal, es siempre una curva.
Quieren la posibilidad de perderse a sí mismos en cada giro y seguir su propia
senda, sus propios instintos, finalizó.
Información: NTX/LGZ/RML
Información: NTX/LGZ/RML


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