Para
interpretar los bailes tradicionales de los municipios afromexicanos ubicados
en la Costa Chica del estado, como la Danza de los Diablos, los bailarines
hacen uso de instrumentos musicales como la charrasca, el tambor y la armónica,
para tocar los sones que dan ritmo a estas manifestaciones culturales.
Por Adriana Covarrubias.
Cuajinicuilapa,
Gro.
Abad
Campos Rodríguez, coordinador del grupo de la Danza de los Diablos "Los
Tetereques de Cuajinicuilapa", dijo que la música tocada con estos
instrumentos mantiene viva la identidad de los afrodescendientes.
Por ello,
a fin de que las nuevas generaciones conozcan y aprecien estos ritmos, el grupo
de danza ha grabado un disco donde se incluye música folklórica.
Este
material discográfico se ha distribuido en los centros culturales de la
República Mexicana y también ha sido enviado a los guerrerenses que radican en
Estados Unidos.
En el
disco que se grabó con el apoyo del Museo de las Culturas afromestizas de
Cuajinicuilapa y el Consejo Nacional de las Cultura y las Artes, participaron
los mejores grupos de danza del municipio y tocaron más de seis sones
tradicionales.
“Fueron
seis grupos de la región y participaron con los mejores sones para tocar y se
estuvo vendiendo en el museo, en él venía la foto de cada uno de los grupos y
su historia", dijo Campos Rodríguez.
Los sones
que se escuchan en el material, hicieron gala de los mejores ritmos que se
obtienen con los instrumentos rudimentarios que dan identidad a los
afrodescendientes.
En su pequeño
taller, el también profesor de ciencias naturales y física elemental en una
escuela secundaria del municipio, explicó que la charrasca es una mandíbula de
burro o caballo que a través del sonido que emite al tocar los dientes con un
cuerno de venado o un pequeño desarmador, marca el ritmo de los pasos de cada
son que bailan los Diablos.
Abad
Campos, dijo que para poder usar a la charrasca, primero se limpian los dientes
del animal y hay ocasiones donde la quijada se pinta con barniz, aunque lo más
recomendable es dejarle su color original para que no pierda el sonido.
Para
mostrar la sonoridad que provoca la charrasca, el profesor tocó un son y mostró
lo fuerte que se escucha el tocar la mandíbula de un burro sin barniz con un
desarmador.
En cuanto
a la aparición de estos tipos de instrumentos, relató que en la época colonial
los españoles no permitían que los esclavos afromestizos pudieran expresarse y
organizarse, por lo cual éstos se reunían y buscaban la forma de hacer una
fiesta con instrumentos que ellos mismo elaboraban.
“Ellos no
querían ser esclavos, ellos querían darse a conocer y ser libres, por eso
fueron manifestándose a través de la danza y usando instrumentos rudimentarios
que pudieran conseguir fácilmente”, refirió Campos Rodríguez.
Explicó
que en la Danza de los Diablos, el sonido de la charrasca es también un llamado
para que los bailarines se congreguen y formen las filas para empezar a bailar.
El
coordinador del grupo de la Danza de los Diablos "Los Tetereques de
Cuajinicuilapa", agregó que la charrasca es acompañada de la armónica y el
bote para tocar seis sones de la danza: Los Enanos, El Periquito, La Caña
Dulce, El Jarabe, Zamora y el Son de Las Vueltas.
Asimismo,
añadió que otro instrumento rudimentario que también es tradicional y que se
sigue tocando para dar ritmo al baile, es el tambor o bote.
Detalló
que el material que se utiliza para fabricar este objeto sonoro, es un bule
(calabaza) que se da en el campo, al que se le hace un hoyo y se le saca el
relleno que tiene para posteriormente ponerlo al sol para que se seque.
Aseveró
que también se utiliza piel de venado para la tapa del tambor, así como un
bejuco blanco para elaborar un aro y cera de abeja negra que se pondrá a
calentar y después se colocará con la yema de los dedos en una vara que se
corta de un árbol que se llama Caulote.
“Se forra
el bule con la piel de venado y se cose con ajuga capotera para sellar y
después se colocan los aros hecho de bejuco blanco y se cose sujetando los dos
discos.
"También
se hacen orificios al bule y a la tapa de piel de venado para introducir la
vara que debe de ser delgada y se le coloca la cera para que al tallar con los
dedos emitan un sonido fuerte”, detalló.
El tambor
es el segundo instrumento rudimentario para bailar la Danza de los Diablos y
añadió que mientras más grande es el bule, más grande y fuerte es el sonido que
emite, y si el bote es pequeño es más agudo el sonido y de menor intensidad.
Cabe
destacar que este baile por lo regular se realiza para celebrar el Día de
Muertos.
Por ello,
expresó que durante los días 1 y 2 de noviembre, cuando se celebra el Día de
Muertos en los municipios afrodescendientes, se acostumbra ir de casa en casa
bailando un son e improvisando un verso a la familia y al difunto.
Después
del baile y versos que se hacen frente al altar del difunto, se pide a la
familia parte de la ofrenda que se colocó como la comida y la bebida y se
reparte entre los danzantes del Diablo para después seguir tocando y bailando
de casa en casa hasta el amanecer.
Al
segundo día se hace un recorrido por las calles y, al final, la comitiva de
bailarines se dirige al panteón y durante todo ese tiempo los Diablos danzan y
tocan sones con los instrumentos rudimentarios.
A su vez,
Santiago Morales Valetín, músico desde hace 50 años, toca otro instrumento
fundamental para darle ritmo a los sones que los Diablos bailan con
coreografía: la armónica.
Junto con
su armónica, Morales Valentín participa y toca los seis sones acompañando a la
charrasca y el tambor.
Por su
parte, Clemencia Campos Rodríguez, hermana del profesor Abad, quien toca la
charrasca desde hace 30 años, dijo que es importante seguir manteniendo la
tradición de esta música, la cual ha recorrido algunos estados del país a
través de la Danza de Los Diablos.
Mencionó
que le gusta llevar estos ritmos a eventos fuera de Guerrero, porque percibe la
emoción que expresan las personas al escucharlos.
También,
señaló que ha visto la admiración de la gente ante los sonidos que emiten estos
instrumentos, como la sonoridad que genera la quijada de burro.
En este
sentido, el profesor Campos Rodríguez comentó que con la Reforma Educativa, en
el plan de estudio contempla dar clases una vez por semana sobre la cultura de
su comunidad, donde abordará la Danza de los Diablos y los instrumentos
rudimentarios.
“Buscamos
que los niños aprendan a utilizar el bote, la armónica y la charrasca, para que
ya sean ellos quienes ejecuten la danza y la música, y además se busca que no
se pierda la tradición, sino que se preserve y difunda, porque son nuestras
raíces y es importante que las mantengamos vivas”, precisó.
NTX/ACS/AER/AEG
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