Los
bailarines dan vida al espacio, transformándolo en algo dotado de significado y
expresión. El éxito de esta empresa depende del bailarín.
Hay una
diferencia sustancial entre el bailarín que siente su cuerpo moverse sin más, y
el que tiene la sensación de moverse en el espacio y con el espacio. Una vez que
el bailarín domina su conciencia espacial surge a su alrededor un área de
tensiones. Entonces, el espectador, incluso de manera inconsciente, percibe las
líneas virtuales que aparecen alrededor del bailarín, producidas por su movimiento,
y ve un movimiento limpio, definido.
Kinesfera es
el concepto que maneja la kinesiología o ciencia del movimiento, y por tanto,
tiene implicaciones motrices. En ella, podemos hablar de ejes, planos,
volúmenes, espiral, etc. Cada kinesfera es un territorio aislado del espacio
general, que acompaña al bailarín vaya donde vaya. Kinesfera y bailarín tienen
un mismo centro, desde el que sale la energía a través del movimiento y el foco
(lugar hacia el que se dirige la atención principal; generalmente se refiere a
la dirección de la mirada). Empecemos a crear el mapa de la kinesfera:
En primer
lugar, la coréutica habla de unas direcciones principales. La energía, el
movimiento, puede ir en cualquier dirección pero existen unas vías prioritarias
que coinciden con los ejes anatómicos (primer mapa de la kinesfera):
• Vertical,
del cual depende el equilibrio. Vectores arriba-abajo.
•
Anteroposterior, del que depende la sensación de avance y retroceso, frente y
espalda. Vectores delante-detrás.
•
Transversal, del que depende la sensación de simetría y la lateralidad.
Vectores izquierda-derecha.
Surgen así
las seis direcciones primarias. Uniendo por pares los ejes de movimiento,
surgen los tres planos fundamentales:
• Sagital,
que divide el cuerpo en mitad derecha e izquierda.
• Frontal,
que divide el cuerpo en mitad anterior y posterior.
•
Transversal, que divide el cuerpo en mitad superior y mitad inferior.
En segundo
lugar, delimitaremos las direcciones diametrales. Cruzando los planos
existentes entre los principales (a 45º de cada uno) obtenemos doce vectores nuevos,
correspondientes en la kinesfera a las direcciones secundarias. Surgen cuatro
direcciones nuevas inscritas en cada uno de los tres planos principales:
• Sagital:
delante-arriba, delante-abajo, detrás-arriba, detrás-abajo.
• Frontal:
derecha-arriba, derecha-abajo, izquierdaarriba, izquierda-abajo.
•
Transversal: delante-derecha, delante-izquierda, detrás-derecha,
detrás-izquierda.
Estas
direcciones denominadas diametrales forman el segundo mapa de la kinesfera.
Direcciones
diagonales. Existe un tercer mapa, formado por lo que en geometría se llaman
las dobles diagonales, cuyos polos son las ocho esquinas de una habitación. El
bailarín debe situar estas direcciones de referencia en el punto de la
superficie de la kinesfera en que estas diagonales la cortan. Estas diagonales,
ocho vectores más, llevan aún más hacia el desequilibrio.
Sumando los
vectores, mas el centro del bailarín, obtenemos los 27 puntos del famoso cubo
de Rudolf Laban. Una vez conocidas las propiedades del espacio, su diseño es
cuestión de elecciones. El ballet clásico, utiliza las direcciones primarias
para establecer sus posiciones, y, a partir de ahí, crear su movimiento, es por
tanto bastante estable, simétrico y ordenado.
Los pioneros
de la danza moderna a partir de principios del siglo xx, empiezan a explorar
nuevas direcciones para ampliar las direcciones estables del ballet. Graham,
Humphrey y Wigman son claros ejemplos de ello. Hoy la coréutica ha
evolucionado, y podemos ver trabajos muy complejos, que aplican y desarrollan
las teorías de Laban en la obra de William Forsythe. Este creador desarrolla,
desdobla y multiplica las posibilidades de aplicación del trabajo de Laban. Se
puede ver su trabajo en el CD interactivo Improvisation
technologies (Forsythe, 2003). Martha Graham, hace una muestra clara de su
trabajo espacial en Diversion of Angels
(Graham, 1948). Tres solos femeninos, cada una en una personalidad diferente
experimentando el amor, tienen asignado un material espacial como leitmotiv: Withe Girl, usa las verticales y horizontales; Red Girl, las oblicuas, cerca del desequilibrio; Yellow Girl, las diagonales, fugazmente.
![]() |
| Improvisation technologies (Forsythe, 2003) |
Diversion of Angels (Graham, 1948)
Cada forma
coréutica, habla de la personalidad de cada una. La primera, correcta y
calmada, la segunda, dinámica y apasionada y la tercera, que juega y flirtea. Con
esto queremos decir, que el conocimiento del espacio, no sólo enriquece la
calidad del movimiento, sino que tiene un potencial expresivo indiscutible
(Preston- Dunlop, 1998, p. 126).
Además de
estas vías de movimiento, existen otras propiedades en la kinesfera, que son
las referentes al espacio imaginario, al dibujo que deja el movimiento del bailarín
en el aire. La imaginación espacial es una habilidad difícil de alcanzar para
algunas personas. Se trata de ver, no sólo una mano moviéndose, sino también la
línea que ésta va dejando a su paso. En el caso del bailarín, es la capacidad
de imaginar esa línea antes de que aparezca y crear esa imagen para el espectador.
Además de estructurar el espacio a través del código labaniano, la coréutica
establece unos modos de materializar el espacio. Mm. o modos de materializar el
espacio, es la manera en que el bailarín traza el espacio y así lo hace visible
para el espectador. Hay cuatro Mm (Preston- Dunlop, 1998, p. 133):
• Diseño
corporal. Es la línea o curva en la que se coloca el propio cuerpo del
bailarín. Es un brazo estirado, mostrando una recta, o redondeado, diseñando una
curva.
• Tensión
espacial. Es la línea imaginaria que relaciona dos puntos. Estos puntos pueden
ser: del mismo cuerpo, de dos cuerpos distintos, o un punto del cuerpo y uno
del suelo.
• Progresión
espacial. Son las líneas y curvas virtuales que el bailarín traza en el espacio
al moverse. Es la intención del bailarín la que hace visibles dichas líneas de
progresión para el espectador. La percepción de este modo de materializar el
espacio, depende también de la intención coreográfica, lo que a su vez depende
del estilo, por ejemplo: en clásico se dibuja con las piernas y los brazos,
pero el trazo virtual está supeditado a la correcta colocación del cuerpo, por
lo que la línea dependerá en gran medida de la amplitud articular del
ejecutante. En contemporáneo se puede romper la colocación en favor de dibujar
ese círculo en su máxima amplitud. Podemos afirmar por tanto, que en ocasiones
para un coreógrafo contemporáneo tiene más importancia la progresión espacial
que el diseño corporal, contrariamente a lo que ocurre en la técnica clásica en
la que la colocación es primordial.
• Proyección
espacial. Es la línea virtual que aparece a continuación de algún segmento
corporal, cuando el bailarín consigue proyectar la energía más allá de su
cuerpo. Aparece cuando la energía no para en la punta de los dedos, y prolonga
la línea de los mismos.
Como
bailarín, el conocimiento de la coréutica te da la oportunidad de complementar
espacialmente las intenciones rítmicas, dinámicas y dramáticas. Las estructuras
espaciales facilitan la percepción del espectador que, dada la naturaleza efímera
del movimiento, suele perderse parte del trabajo cuando éste no se soporta en
ningún esquema espacial.
FUENTE:
Apunts.
Educación Física y Deportes. 2010, N.º 101. 3.er trimestre, pp. 99-107.
ISSN-1577-4015


0 comentarios:
Publicar un comentario