alados de esa felicidad
que cae sobre vosotros
y sólo danzáis,
solo escucháis la música de fondo
y os extasiáis
ante los mantos de guirnaldas
y los eventos
de terciopelo raso.
Danzad, seguid danzando
alrededor de esta pista
de baile encerada,
seguid danzando sin mirar alrededor,
sin comprender
que todos mueren,
que afuera se mueren
aquellos que desean
danzar como vosotros.
Danzad, danzad
tan inconscientes,
deleitaros
con esas grandes palabras,
con el sonido
de los motores atronando
y el resplandor de esta luz
artificial,
y seguid danzando,
y no miréis atrás,
no lo hagáis,
no observéis
el dolor del que danza
a vuestro lado,
mirad la pantalla,
obviar este silencio,
enterrad el amor.
Sólo danzad,
hacedlo alrededor
de vosotros mismos,
cerrando los ojos,
dejando que vuestras piernas
os den la confianza
del paso.
Seguid danzando
hasta que no quede nadie,
no miréis a los que caen,
no penséis
en que los próximos seréis vosotros;
seguid danzando felices,
hacedlo por mí,
por todos los demás
tristes del planeta,
seguid danzando
y que vuestros hijos
continúen esta danza,
seguid danzando,
danzad, danzad, malditos.
En vuestra sonrisa blanca y feliz,
justo antes de caer rendidos,
suelo encontrar
la razón de los pájaros.
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